Narrativas de género, y de paso

viernes, 24 de febrero de 2012

El Amanuense

Ahora, que mis libros se venden a granel; ahora, que los estantes son míos y loas me llueven; justo ahora, vengo a saberme un fiasco.
Nada de lo escrito es mío, ni los ensayos ni las narrativas, tampoco las canciones que grabé, ni siquiera las cartas de amor.
Que se sepa; la autoría de mi obra es de Willfred, el gnomo que anida en mis orejas.
La izquierda es su territorio de caza, virulencia, gérmenes que se acumulan en lugares donde el hisopado no llega. La derecha es su reducto, un puerto calmo, una ostra y un laberinto, donde Willfred destila su arte. Y yo creyendo que era mi genio el que dictaba esos argumentos de fantasía, el que conquistaba los versos arcanos. No, era el duende.
Según sus dichos, que contradicen la vasta mitología sobre estos seres, son oriundos del mundo microbiano, una suerte de bacterias no patógenas que pegaron el salto cuántico, mudaron la simpleza de su estructura por otra más compleja. Desarrollaron su morfología, aprendieron a andar, adquirieron voluntad y conciencia de especie; se hicieron gnomos.
No visten gorros coloridos o barba, no son diabólicos ni irlandeses, tampoco ansían oro o se los descubre al final del arco iris, aborrecen el tabaco y seguro que no pueblan los jardines.
Willfred (estaba indeciso entre Will y Fred) es un claro ejemplar de los suyos, de tamaño infinitesimal pero de un talento que me tomaría vidas igualarlo. Él afirma que su vena de dramaturgo dista de ser excepcional porque la raza está dotada de arte. Yo no le creo.
Aceptar su existencia en mis orejas sin querer arrancármelas fue casi irremediable, desde la manera imprevista en que apareció, una tarde mientras merendaba, pasando por la presentación, “Hola, soy Willfred ¿me oís?”, hasta el tamaño de la verdad. Le pregunté por qué ahora develaba su identidad, por qué no seguía siendo la voz de mi inspiración sin personería. Contestó que estaba aburrido de dictarme historias. ¡Entonces andate! ¡¡Soy yo el escritor consagrado, me oís!! vociferé con el orgullo herido.
Demasiado ego, vamos a ver cómo te va sin mí.
Acudí a un psiquiatra de renombre, en vez de sincerarme por completo le vine con que oía voces en la cabeza, pero nada sobre el gnomo rapsoda. Quiso saber qué me decían. Mantengo charlas librescas con las voces, mentí. Y a partir de ahí tapé esa mentira con otras, más y más absurdas, al punto que, avanzadas las sesiones, llegué a pensar que la verdad hubiese sido menos embarazosa que todas las patrañas dichas.
Una vez que tuve la cantidad suficiente de pastillas para desoír a Willfred por mucho tiempo, suspendí la terapia. Hasta donde supe podía ser un trastorno de identidad disociativo, múltiples yo. Pero el psiquiatra no creía en la existencia de tal cosa. Lo tuyo es un delirio, creo que deberías domar a tu ego, y aceptar los miedos, reflexionó. Gracias por nada doc, contesté bien necio, con un pié afuera del consultorio. Tenía algo urgente.
Me aboqué a mi nueva producción literaria, previo altercado con la editorial. Pretendían lanzar otro volumen de cuentos; a lo sumo algo de tu poesía inédita, trataron de encarrilarme. Haría una novela o no haría nada en absoluto, cerré el debate. Y si bien estaba engrillado por contrato a escribir lo que les viniera en gracia, no opusieron resistencia.
“Hay Willfred en mis orejas”, así nombré al libraco de casi mil páginas que pensé como mi obra suprema, la primera sin el “hongo” dictándome.
No pasó el corte editorial, palabras más palabras menos, la calificaron de bodrio. Debí haberlos puteado pero me ganó la cobardía, dije que sufría de amnesia de escritor, y estaba en tratamiento médico por unas voces en la cabeza, aunque la verdad, hacía tiempo que no sabía del gnomo, de seguro por las drogas. La junta de editores entendió el mal trance, y hasta me propusieron retomar lo de los cuentos, pero no había cuentos, ni ganas, ni confianza, ni la plata que me habían dado como adelanto por la novela.
Finalmente publicaron las viejas narrativas en una edición especial con prólogo de un literato emergente, pedí que cambiaran mi nombre por el de Willfred.
Nunca fui escritor, sólo el escriba de otro, confesé en la nota suicida.
Por incapacidad o burla del destino sobreviví a la intentona, la única secuela fue la pierna que me amputaron, era eso o la vida, me habló el cirujano que tomó la decisión sin consultarme.
Al tiempo de internado reapareció Willfred. Le pregunté si había sido por el cambio de medicación, respondió que no, se había llamado a silencio. Te dejé escribir solo, sonó burlón.
Peor que quedarse cojo es que te pique la pierna amputada. Sí, la sentía, cada picazón, cada puntazo me lo recordaba, electricidad, como si los nervios estuvieran ahí, más allá del muñón vendado.
Fue la pérdida más enloquecedora que viví.
En medio de ese quebranto de rehabilitación, farmacia e inconsciencia, Willfred vino con una idea, había que publicar. A ver qué te parece esta historia, y de a poco me la fue susurrando al oído, al principio como un locutor imparcial, luego, entrado el relato, con la emoción de una épica, y algunas puestas bucólicas, y espadachines, y duelos, y…”Casas de arroz”, la novela sanadora, con casas, y arroz, y romanc… No te emociones tanto, me calmó Willfred.
A pesar de lo bien que va la novela en mi cabeza, sigo con ganas de matarme. Él se da cuenta y hace lo que sea para distraerme. Pienso que me quiere vivo para no tener que mudarse.

32 pienso que...:

  1. Mozo!... sírvame lo mismo que a él...
    chascarrillo!! jaja
    muy bueno, muy loco de imaginar...
    besos efa y gracias por tu visita :)

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  2. Me quedé pensando si uno tuviera que convencer a su casa todas las noches de no suicidarse...

    Bellísimo viaje, me encantó la poesía en la descripción de las orejas y Willfred. Todo lo que escribimos es prestado, somos lapiceras del cosmos -en el mejor de los casos- ;-)

    Un enorme abrazo Esteban, me encantó.

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  3. Me atrapa ese retomar las historias (naturalmente narrativas), de personajes que nos llenaron de asombro cuando niños, por la calidad de legendarios como los gnomos, para desacralizarlos. Un abrazo. carlos

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  4. efa, exquisito y atrapante!

    Reciba mis saludos azules desde mi horizonte sin fin...

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  5. Superlativo, es decir, buenísimo. Tu relato, más allá del evidente y atractivo surrealismo que impregna tu producción, ahonda -o así me lo ha dicho mi "Willfred" particular- en la creación e inspiración del escritor, en el acto creativo del escribir. Y en esta metaliteratura me he degustado, observando a ese escritor que siempre tiene que dejar de ser él para poder crear a otro -pero de su misma costilla-.
    ¿Sabes cómo definía Natsume Soseki a los poetas?:

    "Idiotas de corto recorrido y locura con fecha de caducidad"

    Quien carezca de locura o quien se instale en la eterna cordura, jamás podrá degustar la ambrosía de la literatura y mucho menos crearla.
    Enhorabuena por este acto de locura. Es muy bueno, EFA.

    Un besote.

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  6. Me encantóooooooo.Tienes un pequeño "ñomo" en tu oreja que te va chivando todo y gracias a él nos deleitas:):):)Genail y fantastico,tremenda imaginación.Mil besitosss

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  7. Siii estamos acá en Mar del Plata pasándola re bien, viajando entre túneles con room service. Y si llueve, paseamos un rato por Matinée y santo remedio!
    Love
    N.

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  8. ".. no son diabólicos ni irlandeses, tampoco ansían oro o se los descubre al final del arco iris.." OTRA VEZ EFA, DESMITIFICANDO LOS CUENTOS INFANTILES!

    ES UN LINDO RELATO, ME CAUSÓ TERNURA EL FINAL (CREO QUE ES UN CALIFICATIVO NO MUY COMÚN EN TUS CREACIONES... O LAS DE WILFRED? JAJA)
    TE FELICITA POR VEZ Nº 1000, M.

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  9. A veces las muletas también son un estorbo... Pero, con las pastillas correctas se puede hacer maravillas.

    O eso dicen.

    Saludos

    J.

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  10. De las que más me gustan!
    besos
    (aparecé...ok?)

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  11. Oh! esto de las pastillas, los psiquiatras y las internaciones me toca de cerca...he conocido algunos personajes por allí que tal vez tendrían un par de Willfred en sus orejas, pero nada muy creativo salia de ellos....Extrañaba pasar por acá, ultimamente me cuesta leer de la compu...dado eso, mas tu genialidad, desearía tenerte en formato codice...

    Saludossssssssss

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  12. tu imaginacion florece como los gnomos jeje.
    fabuloso viaje por las orejas de un escritor atribulado.
    Saludos

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  13. Sublime...
    Obvio al texto nada que decir, ni que agregar, y mucho menos que criticar, alguien como yo solo puede inclinarse y decirte enhorabuena maestro.

    *me has recordardo mis mañanas de terapapia con la psicóloga yo empeñada en hacerle entender que tenía personalidad disociativa y ella en que solo había tenido agresiones sentimentales causadas por mi baja autoestima que siempre buscaban un perseguidor/acosador.

    Y digo yo si los diagnosticos son tan diferentes, los tratamientos serán eficaces, en mi caso sigo con mi tristeza encriptada y tu protagonista perdió una pierna, quizás los dos podamos sobrevivir a este episodio...

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  14. Mi gnomo me hizo jugador de balón pie, jajajaja
    Fenómeno

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  16. Me gustó el aspecto tan práctico de Wilfred al final de la historia!!
    Siempre fascinante leerte.

    Abrazo!

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  17. fenomenal.
    (el gnomo me dice que ponga "épico! justiciero!" pero no le hago caso)
    haora boy a ezcrivr llo. boy a matar al nomo ete. aunk me pik la orega.

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  18. Eso del gnomo suena como una vocecilla que se trata con un psiquiatra jeje.
    Fantasía que traspasa el placer.
    Muy bien Efa
    Te dejo un ramillete de besos

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  19. Dile a WillFred que me ha encantado.

    Por otro lado... ¿sabes la cantidad de bacterias que viven en la lengua?...también hablan por nosotros?, son las que le dan placer a nuestras parejas?....

    Besos (¿míos?)

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  20. Genial Efa, cuánto más lo leo más me gusta.Un besitooooooooo

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  21. vaya, que experta conclusión!!!!me ha gustado la COHERENCIA del relato! un abrazo,gracias por comentar en mi blog!
    lidia-la escriba

    blog actualizado

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  22. Me asombra la naturalidad con la que incluís un gnomo microdecimal en la historia. Y en ningún momenton lo sentí raro, casi :B
    Preciosa inventiva
    carina2012

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  23. Para cuándo los grandes exitos de Matinée
    carina2012

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  24. Eres único y grande,
    Me ha encantado
    Un beso

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  25. Jajaj lo que me había perdido...
    Lo que escribiste en la nota suicida IMPRESIONA

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  26. Muy buen relato. Como siempre la realidad supera a la ficción. Admiro tu sinceridad y su fidelidad, no creo que te distraiga por el mero hecho de no mudarse, sin dudad se complementan muy bien . Son una dupla excelente. Felicitaciones para ambos.
    Un gran abrazo.

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  27. Magnífico vuelo efa!
    Seremos todos escribas de otros? jeje

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  28. Me dice el gnomo personal que me toco en gracia; que lamentablemente carece de cualquier talento literario, que te escriba que simplemente es un texto brillante. Le pido que se explayé un poco más pero el maldito se queda mudo y me deja la imposible tarea de comentar tu relato, y a mi, a mi no me sale ninguna palabra que considere a la altura. Que bueno volver a leerte. Abrazo

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  29. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  30. Excelente!! Divertido e inquietante a la vez. A partir de este relato, si se me llega a ocurrir algo brillante, sospecharé que tengo un gnomo en la oreja. No se si podré perdonarte :-)

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