Cruzamos el hall, trancó la puerta y espió por la mirilla, es la primera vez que pasás a esta hora ¿sabías?, eran las dos menos veinte, plena siesta en Martelli. Tenemos tiempo, la oí girando hacia mí, a un palmo de distancia, mudo, sobrepasado. Se hizo de mi mano izquierda y me llevó tras ella. En la escalera ojeé la manzana que llevaba por culo y me puse tieso, controlé. Nunca hablamos, dije, ya sé, me cansé de esperarte, contestó sin mirar, caminando el pasillo, hasta la última puerta. Abrió, mis sentidos irradiaron peligro, primero, varios marcos con fotos familiares, hija universitaria y marido pelada furibunda, segundo, sobre una silla alcancé a distinguir un jean de hombre con cinturón, último, dos mesas de luz coronando la cama, señal inequívoca de lecho marital. Pero no huí, tal vez por el dulzor en el aire cuando revoleó su cabellera, o sus ópalos exhaustivos en mí, o que me lazara del pantalón con sus mínimos garfios.
Hice un arte de quitarle lo puesto, falso, le descuajeringué la remera y rompí el corpiño con el sólo afán de sus tetas. Ella hizo lo propio y me dejó en calzones, quise violentarle la bombacha pero me pidió que se la dejara, ¿por gusto o para que no la sorprendiesen en bolas? No lo averigüé, la tiré boca abajo sobre la alfombra, hice a un costado la tanga, y me metí como estaba.
Recién al segundo, sobre la cama, me posé en detalles omitidos, sus piernas de gacela, el sudor a mar en su panza, y realmente una de las mejores actrices del goce, amén de lo dicho, un rabo proverbial, parecido a un corazón al revés, y todas mis urgencias acabando en el desfiladero de sus tetas.
Ahora el error, debí haberme ido triunfante, decirle que repetiríamos la gesta y adiós. En vez me quedé a conversar, peor, merendamos, y después el último sobre la mesada, junto a la bacha y los platos sucios, menos por el ímpetu de coger que por su concha hospitalaria.
Estaba sin bombacha cuando nos pescó la hija, de mí vio las nalgas desnudas, y el pantalón por los tobillos. Me desabotoné de su madre y giré, hola, saludé cubriéndome el pito con las manos. Su cara cambió de estupefacta a colérica, pero no hacia mí, ¡¡sos una puta!! se oyó en toda la vecindad, y fue a su encuentro, aproveché los arañazos y epítetos indecibles para evacuarme de ahí; con tanta desventura que oteé, más allá del ventanal del living, un auto acercándose a la entrada.
Las dos energúmenas pasaron raudas junto a mí, la hija malhablada corrió la cortina como si fuese costumbre, la madre me volvió a tomar del brazo, ¡dale, es mi marido! mientras huíamos escalera arriba, ¿conocía el sonido del motor la muy bígama? Antes del rellano me dio instrucciones, la tercera puerta a la derecha escondía el cuarto de servicio, debía permanecer ahí, vas a estar seguro, pero a esa altura no creí sus dichos.
Me hice invisible dentro de un vetusto ropero que olía a humedad, procuré dejar una hendija para vigilar, además temía asfixiarme. La primera hora, entre adrenalina y miedo, pasó en un tris, escuché pisadas en el corredor pero no cerca, luego silencio, así por más de lo tolerable, porque se me adormiló el cuerpo, salvo mi mano hábil el resto muerto. Eso y una idea que me punzaba constante, ¿y si era una farsa? un montaje para cazarme, con la participación del marido como ideólogo, de un momento a otro aparecerían los tres para sodomizarme, si era afortunado, descuartizado por homicidas múltiples, también afortunado, pero quizás ansiaban comerme; antes el suicidio, dije para mis adentros, sin la menor idea de cómo lo haría llegado el momento, redundé.
Terrores de paranoico, porque justo cuando andaba por perder la chaveta y acometer con una locura, apareció. La vi calma en oposición a mí, dijo que había colocado una colchoneta debajo de la cama de su hija para que pasara la noche. Tardé en procesar debido al entumecimiento corporal y la falta de oxígeno, ´tas loca, pronuncié al fin, sí, reconoció con un viso lunático.
No tuve opción más que aceptar, según ella era imposible que saliera por la puerta principal sin que me viera, además se acostaba tarde y un rato más hasta que se dormía, sería mejor mañana, dijo antes de besarme.
El trayecto al nuevo escondite pasó sin sobresaltos, cenaban, oí vajillas y cubiertos. Me hizo confiar un poco que me dejara un plato con pollo debajo de la cama, y recién cuando acabé de devorarlo, recalé en que la pechuga podía estar envenenada, elegí no enloquecerme. Creo que estaba narcotizada porque al poco entré en sopor, abracé la colchoneta como a mí colchón, dejé de cavilar y dormí.
En el sueño la hija me pajeaba, tenía la cara en penumbra. Recuerdo las manos y su puño rítmico. Por fortuna no llegó a ser polución nocturna.
Algo, que luego identifiqué como dedos me caminaron la cara, abrí los ojos, odié que me arrancara del sueño, ¿qué pasó? mientras cubría la erección. Ya se fue, ¿dormiste bien? preguntó con ojos risueños y reptó hacia mí. Antes que pudiese pronunciarme en contra me tomó del pito y terminó lo que había iniciado la hija.
A veces la madre le miente al marido que pasará la noche cuidando del abuelo en el asilo, tenemos dos colchonetas disimuladas en el cuarto de servicio; otras, la hija me deja escurrirme entre las sábanas.
Soy la visita que no se va…
El Intruso

Recurrís a lo conocido sin que sea trillado, siempre algo nuevo aparece al final. Y como secuencia triple X cumple las expectativas.
ResponderSuprimirHacia tiempo que no publicabas literatura porno. El sueño de los hombres Esteban.
ResponderSuprimir¡Me encantó! Especialmente porque la hija también aprovechaba =P y bueno, si la comida en casa no es buena... ¡pedimos delivery! jajaja
ResponderSuprimirLa analogia con la comida es porque estoy a dieta y la panza me ruge cual leon en la selva!
besos efa!
Efa, claramente la bombacha puesta fue por gusto...
ResponderSuprimirCómo reí al terminar la lectura y volver a ver el parental advisory. No te tenía tan porno. Gustó mucho.
Vaya! sorpresas da la vida...
ResponderSuprimirMe gustó la frescura de lo indecente.
Besos.
Vaya gesta eterna de "la visita que no se va"...
ResponderSuprimirTengo que decirte que tu relato me ha seducido; no solo tiene una frescura propia de la buena literatura, sino que abordas un tema manido que, en tus letras, se convierte en pura originalidad combinando, el erotismo, con el humor y la patada a la escala de valores establecida. A todo esto le añado una coiné argentina que hace que muchas palabras se conviertan en pura adivinanza contextual, juego lingüístico que me gusta y del que aprendo para mis conocimientos sobre el español de América.
En definitiva, EFA, y lejos de adulaciones, es un relato estupendo, canalla, y perfecto. Nada de lo que escribes me deja indiferente.
Mi admiración y mi beso dominical.
todo queda en casa
ResponderSuprimirPor favor, lo van a dejar piel y huesos al pobre.
ResponderSuprimirEn casa tengo habitación de huéspedes camuflada.
Digo.
Que sé yo.
Por si acaso.
HOLA!!! despues de un largo estadío sin pasar por aqui, me encuentro con tres escritos muy muy muy buenos!!
ResponderSuprimirPor otro lado, creo que con este cuento, volviste a hacer honor al nombre del blog con tus depravadas matinées!!!!
BESOS!!
La pasó bien el intruso ah,sisi
ResponderSuprimirNo se puede quejar mi querido efaaaaaa
Sin duda un pibe atento y cumplidor, aparte de poeta romántico que se queda a conversar y ¡a merendar!. Muy buen relato.
ResponderSuprimirAlto contenido erotico para una historia muy entretenida.
ResponderSuprimirVolveré.
Diego
Impecable relato, amigo! Creo que es la fantasía de más de un hombre..
ResponderSuprimir(y de más de una mujer casada, jijiji)
Ya mismo construyo un cuarto de huespedes! :P
Besazos!
Voltaje, acción y humor, mis felicitaciones a la madre y a la hija jeje
ResponderSuprimirLeo y leo
Ni da efa!!!!! ni da...lo leí en el laburo.. todo por no prestar atención a la advertencia!!
ResponderSuprimirQue paranoia hombre!
ResponderSuprimir... déjate querer sin miedos, Ja!
Besos efa,
Cynthia.
pd: no, no writer´s block. Solamente ilustrando que las cosas no nacen por presión.
Opinion masculina. Creo que está jugando con los géneros como siempre lo hizo
ResponderSuprimir0% personal - 100% musas de la mente
me parece que el intruso, dejará de serlo!!! jaja
ResponderSuprimirkisses
Pensé que el el marido lo iba a cazar, buena resolución
ResponderSuprimirBss, carina
La visita que no se va...
ResponderSuprimirMuy buena historia.
Saludos!
uf! muy sensual.
ResponderSuprimirme gusto mucho este relato (y el sueño)
beso.
Lo releí, soy terrible.
ResponderSuprimirLa descripción de todo lo que envuelve al sexo es perfecta. Y la intriga tambíen
ResponderSuprimirBeso
...daba para releerlo.
ResponderSuprimirMe quedó un ratón del tamaño de un tiranosaurio rex.
Gracias.
Comentaría partes favoritas pero temo quedar como una depravada.
Me encantó.
Jackie Dutrá
Bienvenido al grupo de los ignorantes. Somos dos. Quién sabe si se suma alguien más.
ResponderSuprimirPor el momento, debemos escapar de los intelectualoides, que pretenden perseguirnos con antorchas y palos llenos de clavos.
Con el tema de la foto, bueno, gracias!, pero vos sabés que me siento medio opa cuando la veo. Lo que pasa es que la foto anterior era muy de frente, como que no dejaba nada a la imaginación. Mejor de lejos (aunque opa).
Tu público quiere más material condicionado!
Estás avisado.
Me llevo la idea de los intelectualoides corriendo a dos ignorantes.
ResponderSuprimirSerá ,espero, una de las próximas actualizaciones.
ES UNA FAMILIA DE PUTAS! JAJAJA. MIRALO AL SEÑOR, NO LO TENÍA ASÍ EH. Y DESPUÉS ME VENDE EL BLOG COMO LITERARIO..
ResponderSuprimirUN BESO GRANDE EFA, http://malatendida.blogspot.com :)
Primera visita: No está mal, promete.
ResponderSuprimirUn besazo y vuelvo, hoy me llevo lo intenso de tu relato y la promesa de más.
Como siempre, voy en sentido contrario a los 3 mil comentarios de halagos.
ResponderSuprimirDos cosas:
1º No había ninguna puta en ese relato... ese epíteto es machista... tenemos que desarraigarlo de nuestro vocabulario.
2º Solicito la moción de retorno al género terror.
Besitos! He regresado de Paraguay, más infumable que nunca!
En cierto sentido , una penumbra y la vida entre dos vidas ...ese semisueño donde se queda y habita .La visita que no se va !!
ResponderSuprimirBien resuelto abrazos
Buenisimo Efa!!! me re calento y me re gusto jajajaja
ResponderSuprimirMe rei mucho tambien...
Frases como "deje mis urgencias en el desfiladero de sus tetas" y "conocia el ruido del motor la muy bigama" (o algo asi) me hicieron hervir y reir!!
Si...adhiero al comentario que lei por ahi...la tanga por gusto!!!
Besos
Estimado, celebro con el orgullo que me da nuestra amistad el perfeccionamiento de tu estilo y el constante desarrollo de tu pluma. Enhorabuena este blog que te impulsa aún más a la práctica.
ResponderSuprimirBuenísimo. Hace rato que no pasaba y me despaché con una panzada de tus cuentos. Los disfruté mucho.
ResponderSuprimirtus relatos son geniales, brindo por eso!
ResponderSuprimirgracias por pasar por mi blog,
yo sigo chusmeando un rato por el tuyo